Alexander Miller tiene apenas 18 años y ya cambió el juego en computación cuántica. Este estudiante de California desarrolló un método revolucionario para reducir errores en cálculos cuánticos y la Fundación Davidson lo reconoció con una beca de 25.000 dólares.
El proyecto se llama RIDA (aproximación despolarizante inversa aleatoria) y es más simple de lo que suena: ejecuta un cálculo cuántico, lo revierte como si rebobinara un video, y usa las diferencias para ajustar los resultados. Es como darle una segunda oportunidad a la máquina para acertar.
Las computadoras cuánticas son increíbles pero tienen un problema: son hipersensibles. Cualquier vibración, cambio de temperatura o perturbación del entorno las descontrola. Miller pasó seis meses, desde los 16 años, buscando una solución que no fuera evidente.
Probó 100.000 casos de prueba y su método funcionó mejor que las técnicas existentes. Sin eliminar errores físicamente, logró resultados más precisos y consistentes. Ahora estudia en Stanford, donde planea especializarse en física e informática. Su objetivo: seguir mejorando estas máquinas del futuro que podrían revolucionar medicina, materiales y química.

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