La tensión crece en Guandacol. Vecinos de la localidad realizaron asambleas y cortes intermitentes en la ruta 506 para reclamar por el cierre del acceso al proyecto Vicuña. La medida judicial encendió la preocupación por el impacto que ya se siente en la comunidad.
Carlos Alaniz fue una de las voces del reclamo. “Es una medida netamente política que solo afecta al oeste riojano y nos quita la única posibilidad de progreso”, expresó, al explicar el motivo de la protesta.
El golpe económico es concreto. La finalización del contrato de una empresa dejó a 60 personas sin trabajo. A esto se suma la caída en hoteles, servicios y alquileres. “Toda esa gente quedó sin trabajo y el comercio local se desplomó”, sostuvo.
Los vecinos también cuestionaron la falta de respuestas oficiales. Rechazaron la propuesta de reunirse con el gobernador en un formato reducido. “Queremos que vengan ellos a explicar qué va a pasar con nuestro pueblo”, indicó Alaniz.
Además, el día a día se complicó. Los traslados ahora demandan el doble de tiempo. La comunidad sigue movilizada y pide una solución que permita recuperar la actividad.
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