La crisis económica sigue cambiando los hábitos de consumo de los argentinos. En las carnicerías ya es habitual escuchar pedidos como "deme tres mil pesos de carne" en lugar de solicitar un kilo de un corte específico.
Ese cambio refleja la caída del consumo de carne vacuna, que según el empresario Vicente Serrano alcanza el 11,5% a nivel nacional y presenta cifras similares en San Juan.
"La baja es evidente. En San Juan estamos en valores muy similares, alrededor del 11%", aseguró.
Para Serrano, la explicación está en el fuerte aumento del precio de la carne vacuna, que creció bastante por encima de la inflación, mientras el poder de compra de las familias continúa deteriorándose.
"La gente ajusta el consumo principalmente por el precio. Si a eso se suma la pérdida del poder adquisitivo, el resultado es una caída en las ventas", afirmó.
Como consecuencia, el pollo ganó protagonismo en la mesa de los argentinos. Según estimó el empresario, hoy el consumo se reparte aproximadamente entre un 60% de carne vacuna, un 30% de pollo y un 10% de cerdo, una distribución muy distinta a la de años anteriores.
Aunque eventos puntuales, como los partidos de la Selección Argentina durante el Mundial, impulsaron la venta de carnes para asado, Serrano sostuvo que la tendencia de fondo sigue siendo una menor demanda de carne vacuna y una búsqueda constante de opciones más económicas.
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