Las cifras son elocuentes y preocupantes: el 24% de los jovenes de entre 18 y 24 anios no estudia ni trabaja. Entre quienes tienen empleo, mas de la mitad lo hace en condiciones de informalidad. Y el desempleo juvenil triplica al de los adultos. Estamos frente a una emergencia silenciosa que amenaza el futuro del pais.
El problema no es nuevo, pero se ha agravado en los ultimos anios. La pandemia dejo secuelas profundas en una generacion que interrumpio sus estudios y perdio sus primeras oportunidades laborales. La recuperacion economica posterior no alcanzo para revertir el dano.
Propuestas concretas
No faltan ideas. Lo que falta es decision politica para implementarlas:
- Primer empleo con incentivos reales: Reduccion de contribuciones patronales por dos anios para empresas que contraten jovenes
- Formacion en oficios del futuro: Programas cortos y intensivos en programacion, energias renovables, logistica y oficios digitales
- Puentes entre educacion y trabajo: Pasantias pagas y obligatorias en el ultimo anio del secundario
- Emprendedurismo joven: Microcreditos y mentoria para quienes quieran iniciar su propio proyecto
Un pais que no les da oportunidades a sus jovenes esta hipotecando su propio futuro. No se trata de asistencialismo, sino de crear las condiciones para que cada joven pueda desarrollar su potencial y contribuir al desarrollo colectivo.
Es hora de que el empleo joven deje de ser un tema de campana y se convierta en una politica de Estado permanente.
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