Invertimos miles de millones en tratar enfermedades que podriamos evitar con politicas de prevencion inteligentes.
Argentina gasta mas del 10% de su PBI en salud, una cifra comparable a la de paises desarrollados. Sin embargo, los indicadores sanitarios no reflejan ese nivel de inversion. La razon es sencilla: gastamos en reparar lo que podriamos prevenir.
El 70% de las muertes en el pais se deben a enfermedades cronicas no transmisibles como las cardiovasculares, la diabetes, el cancer y las enfermedades respiratorias. La mayoria de estas patologias son prevenibles o controlables con cambios en el estilo de vida y deteccion temprana.
El sistema de salud argentino funciona como una sala de emergencias permanente: espera a que la gente se enferme para atenderla, en lugar de invertir en evitar que se enferme. Esto genera:
La solucion no es gastar mas, sino gastar mejor. Cada peso invertido en prevencion ahorra diez en tratamiento. Programas de vacunacion, controles periodicos, campanas de alimentacion saludable y actividad fisica, y acceso universal a estudios de deteccion temprana deberian ser la prioridad.
Mientras sigamos poniendo la ambulancia al pie del precipicio en lugar de construir una baranda arriba, seguiremos teniendo un sistema de salud caro, ineficiente e injusto.