La pericia reveló que el disparo se produjo a menos de 60 centímetros y dejó sin sustento la primera versión sobre terceros. Ahora se investiga si una menor manipuló accidentalmente el arma.
Un dato de la autopsia cambió por completo la investigación por la muerte de un joven en Chimbas. En un primer momento, las personas que estaban en la vivienda habían señalado que terceros podían haber estado involucrados. Sin embargo, el examen forense determinó que el disparo se produjo desde una distancia menor a 60 centímetros.
El fiscal Roberto Ginsberg explicó que, al volver a declarar, las personas presentes comenzaron a señalar a la pareja de la víctima, una menor de edad, como quien habría tenido el arma en sus manos en el momento del disparo. “Todo indicaría hasta ese momento que es un disparo accidental”, afirmó el fiscal, aunque dejó en claro que será la Justicia de Menores la que deberá determinar qué ocurrió y cuál será la calificación legal.
La causa vinculada a la joven ya quedó en manos del juez de Menores, doctor Toro. Incluso, según Ginsberg, la menor se presentó después con intención de declarar. También se investigará qué hicieron los adultos que estaban en el lugar. La Fiscalía analiza si la primera versión pudo haber sido utilizada para proteger a la menor y si corresponde avanzar por un posible encubrimiento.
La autopsia aportó además detalles sobre la trayectoria del proyectil. Ingresó por el maxilar izquierdo, siguió hacia abajo, impactó en una vértebra y salió por la parte posterior del cuello. Las heridas provocaron una fuerte hemorragia. Según explicó el fiscal, el joven habría fallecido entre 10 y 15 minutos después del disparo. La causa continúa ahora bajo una hipótesis muy distinta de la que había surgido en las primeras horas.