La madrugada helada encontró a muchos viñedos sanjuaninos completamente expuestos y el resultado empezó a verse rápido: en algunas variedades sin semilla, las pérdidas ya son calculadas por encima del 50%. El dato fue aportado por Pablo Martín, integrante de la Mesa Vitícola de San Juan, quien describió un escenario especialmente complicado para la uva destinada a pasa y consumo fresco.
El termómetro llegó a rondar los 5 grados bajo cero en zonas del este y sur provincial. Pero el problema no fue solamente la temperatura. Los suelos estaban muy secos después de jornadas con viento Zonda y eso dejó menos capacidad para amortiguar el descenso térmico durante las horas más frías. “Es lo que se dice una helada en seco”, explicó Martín.
La preocupación también alcanza a viñedos que todavía no mostraban brotes visibles. El frío puede dañar las yemas y hacer que el golpe recién se termine de dimensionar más adelante. Eso convierte a las heladas en uno de los fenómenos que más temen los productores: aparecen en pocas horas, alcanzan grandes superficies y dejan pocas posibilidades de reacción. Las alternativas para defenderse son limitadas.
Una opción es contratar seguros, aunque para muchos productores el costo resulta difícil de afrontar cuando los números de la actividad ya vienen ajustados. Y el clima todavía puede traer nuevos problemas. Con la llegada del calor, la humedad y las lluvias pueden favorecer enfermedades como oídio y peronóspera. Para numerosos viñateros, la campaña empezó perdiendo producción antes incluso de entrar en su etapa más exigente.
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