La planificacion urbana del futuro debe priorizar al peaton, al ciclista y al transporte publico por sobre el automovil particular.
Cada vez que se inaugura una nueva autopista o se amplia una avenida, los funcionarios celebran como si hubieran resuelto el problema del transito. La realidad es exactamente la opuesta: mas espacio para autos significa mas autos, mas congestion, mas contaminacion y peor calidad de vida.
La evidencia internacional es contundente. Las ciudades que mejor calidad de vida ofrecen a sus habitantes son las que han apostado por el transporte publico, las bicisendas, las peatonales y los espacios verdes. Copenhague, Amsterdam, Barcelona, Seul: todas redujeron el espacio para el auto y ganaron en calidad de vida.
No se trata de prohibir el auto, sino de ofrecer alternativas tan buenas que la gente elija no usarlo. El cambio no sera inmediato ni indoloro, pero es el camino hacia ciudades mas humanas, mas saludables y mas justas.
Nuestros hijos nos juzgaran por las ciudades que les dejemos. Todavia estamos a tiempo de hacer las cosas bien.