Un informe privado reveló que la provincia registra el índice más alto de morosidad del país. Los jóvenes y los trabajadores de menores ingresos aparecen entre los sectores con mayores dificultades para cumplir con sus compromisos financieros.
El deterioro de la economía familiar continúa reflejándose en los indicadores financieros. Un reciente informe elaborado a partir de datos del Banco Central ubicó a San Juan como la provincia con mayor porcentaje de deudores en situación irregular de la Argentina, un dato que expone las dificultades de miles de familias para afrontar el pago de créditos, tarjetas y préstamos.
El estudio señala que el 36% de los sanjuaninos con algún tipo de financiamiento presenta atrasos superiores a los 90 días, ubicando a la provincia por encima de La Rioja y Catamarca, que completan los primeros lugares del ranking nacional.
La problemática no se limita a San Juan. En todo el país existen más de 5,3 millones de personas con deudas impagas, una cifra que representa más de uno de cada cuatro usuarios del sistema financiero. El volumen de obligaciones supera los 74 billones de pesos y refleja el creciente peso del endeudamiento sobre los hogares argentinos.
El informe también advierte que el fenómeno golpea con mayor fuerza a los sectores más jóvenes. Casi cuatro de cada diez personas de entre 18 y 30 años presentan algún nivel de mora, mientras que los monotributistas de las categorías más bajas muestran los índices de incumplimiento más elevados.
Otro dato que preocupa es el crecimiento de las deudas contraídas fuera del sistema bancario tradicional. Las fintech, financieras y otras entidades de crédito concentran niveles de mora considerablemente superiores a los registrados por los bancos, una tendencia que evidencia el aumento del financiamiento informal o de mayor riesgo entre quienes no logran acceder al crédito convencional.
El escenario coincide con el último informe del Banco Central, que confirmó que la morosidad en los préstamos destinados a las familias alcanzó su nivel más alto en más de veinte años. Si bien el organismo observa una desaceleración en el ritmo de crecimiento del indicador, los especialistas advierten que el elevado costo del crédito, la pérdida del poder adquisitivo y el aumento del endeudamiento continúan presionando sobre la capacidad de pago de los hogares.
Con estos números, San Juan encabeza una estadística que enciende señales de alerta y vuelve a poner sobre la mesa el impacto que la situación económica tiene sobre las finanzas personales y el consumo de las familias.