Valentín Barco está a las puertas de un regreso cargado de significado. Este martes, cuando la Selección Argentina reciba a Zambia en La Bombonera, el joven futbolista surgido en Boca podría volver a pisar el estadio donde dio sus primeros pasos como profesional, en un contexto completamente distinto y con nuevos desafíos en su carrera.
La posibilidad se abre tras el triunfo ante Mauritania, un partido que dejó algunas dudas y que empujó al cuerpo técnico a evaluar variantes en la formación. En ese escenario, Barco aparece como uno de los nombres con mayores chances de tener minutos, en una noche que puede marcar un punto de inflexión en su camino dentro de la Selección.
Su historia con La Bombonera no es menor. Allí jugó 17 partidos, convirtió dos goles y se ganó el reconocimiento de los hinchas por su estilo atrevido y su vocación ofensiva desde el lateral izquierdo. Su última vez en ese escenario fue en noviembre de 2023, en un triunfo ante Newell’s, poco antes de su salida al fútbol europeo.
Aquella partida se dio tras la ejecución de su cláusula de rescisión por parte del Brighton, en una transferencia que generó expectativas por su proyección. Sin embargo, su adaptación no fue sencilla. Tampoco logró continuidad en Sevilla, donde su participación fue limitada.
El punto de quiebre llegó en el Racing de Estrasburgo. En Francia encontró el contexto ideal para relanzar su carrera, con un proyecto joven que le permitió ganar protagonismo y evolucionar en su juego. Allí dejó de ser solo un lateral ofensivo para convertirse en un mediocampista completo, con incidencia tanto en ataque como en defensa.
Hoy, en ese nuevo rol y en su mejor momento futbolístico, Barco vuelve a aparecer en el radar de la Selección. Aunque el mediocampo argentino tiene nombres consolidados desde el Mundial de Qatar, cada convocatoria abre una ventana, y este partido puede ser su oportunidad.
Con apenas 34 minutos disputados con la camiseta albiceleste, el Colo sabe que necesita mostrarse. Y hacerlo en La Bombonera, el estadio que considera su casa, le agrega un componente emocional que puede potenciar su rendimiento.
“Estoy muy contento de volver otra vez y ansioso por jugar ahí, que es mi casa”, expresó el propio Barco en la previa. Una frase que resume lo que representa este regreso: no es solo un partido, es una historia que vuelve a empezar.
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