El sector se adapta a nuevos desafíos con apoyo estatal, incorporación de tecnología y una nueva generación que impulsa cambios.
La vitivinicultura sigue siendo una de las actividades más importantes de San Juan, pero hoy atraviesa un proceso de transformación que combina tradición con nuevos desafíos. Con casi 40 mil hectáreas cultivadas, el sector busca ser más eficiente y sustentable en un contexto económico complejo.
“El objetivo es acompañar al productor y ayudarlo a crecer, no solo sostenerlo”, explicó el secretario de Agricultura, Ganadería y Agroindustria, Miguel Moreno, al referirse a las políticas que se vienen implementando desde el Gobierno provincial.
En ese marco, se impulsan líneas de crédito que permiten a los productores afrontar gastos clave como la cosecha y el acarreo, además de contar con asistencia ante contingencias climáticas. Este acompañamiento resulta fundamental para sostener la actividad en muchos casos.
Uno de los cambios más importantes tiene que ver con el uso del agua. El sistema de riego por goteo aparece como una alternativa cada vez más valorada, ya que permite optimizar el recurso y mejorar la producción. Sin embargo, todavía son pocos los productores que han podido acceder a esta tecnología.
“Es un proceso que lleva tiempo, pero es hacia donde hay que ir”, señalaron desde el área, al remarcar la necesidad de adaptarse a nuevas condiciones.
Además, comienza a notarse un recambio generacional. Los productores más jóvenes incorporan herramientas tecnológicas, nuevas formas de trabajo y una mirada más integral del sistema productivo.
La cosecha de este año muestra números alentadores, con un leve crecimiento respecto al anterior, lo que permite sostener expectativas positivas dentro de un contexto que sigue siendo desafiante para la actividad.