Dieciséis familias de Valle Fértil ya tienen electricidad durante todo el día. Heladeras, internet y herramientas son parte de una nueva realidad que también abre posibilidades de trabajo.
Durante décadas, vivir sin electricidad fue algo cotidiano para las familias de Sierras de Chávez. Primero estuvieron los candiles y las velas. Después llegaron los paneles solares, pero alcanzaban solamente para cubrir algunas necesidades.
Ahora, para 16 familias, la historia comenzó a cambiar.
“Para nosotros era una cosa muy normal no tener luz. Habíamos nacido con ese destino”, contó Arturo Fernández, vecino de esta localidad de Valle Fértil.
Desde hace aproximadamente un mes tienen electricidad continua. Eso significa poder utilizar una heladera, un freezer, una estufa, mirar televisión, trabajar con herramientas eléctricas y acceder a internet sin las limitaciones que tuvieron durante años.
Pero la luz también puede convertirse en trabajo.
Fernández desarrolla turismo rural desde 2017 y ahora proyecta ampliar su emprendimiento. Contar con energía permite conservar alimentos y bebidas, calefaccionar los espacios y pensar en nuevos alojamientos.
“Estamos trabajando para ampliar el lugar y dar trabajo a otros vecinos de la zona”, contó.
También representa un avance para las familias vinculadas con la ganadería, que podrán utilizar herramientas y equipamiento eléctrico para sus tareas.
El camino fue fundamental para que todo esto sucediera. Primero mejoró el acceso y luego permitió llevar la infraestructura necesaria. “De la mano del camino fue que se pudo traer la energía”, explicó.
Todavía queda una deuda: otras seis o siete familias continúan sin conexión porque están demasiado alejadas de la línea instalada. Para quienes ya encendieron la luz, Fernández encontró una manera sencilla de definir lo que significa: “Es un cambio hacia el futuro”.