Una inversión de US$250 millones puede significar mucho más que nuevas obras para San Juan. Según las estimaciones realizadas desde el Ministerio de Producción, el movimiento económico podría generar alrededor de 2.500 puestos de trabajo y elevar entre 3% y 3,5% la actividad provincial.
Alfredo Aciar, secretario de Coordinación para el Desarrollo Económico, explicó que los cálculos parten de una economía sanjuanina estimada actualmente en aproximadamente US$6.500 millones.
El primer impacto se sentiría especialmente en la construcción y su cadena de proveedores. Sin embargo, los efectos podrían extenderse progresivamente hacia transporte, comercio, gastronomía y otros servicios.
Aciar aclaró que los 2.500 empleos no aparecerán inmediatamente, sino que se generarían a medida que se ejecuten las inversiones. La mirada del funcionario también está puesta en lo que puede ocurrir después.
Si los grandes proyectos de cobre avanzan, San Juan podría enfrentar durante las próximas décadas una demanda de trabajadores superior a la disponibilidad actual de mano de obra provincial. Eso podría provocar la llegada de personas de otras provincias e incluso modificar el crecimiento poblacional de San Juan.
Aciar comparó el fenómeno potencial con lo sucedido en Añelo, Neuquén, por el desarrollo de Vaca Muerta: alrededor de una gran actividad productiva también crecen la necesidad de viviendas, comercios, transporte, escuelas y diferentes servicios.
Por eso, uno de los principales desafíos será preparar a los sanjuaninos para ocupar los nuevos puestos mediante capacitación técnica y profesional. El funcionario pidió no interpretar estas proyecciones como una transformación inmediata. “Hay que administrar las expectativas”, remarcó.
Si los proyectos finalmente se concretan, sostuvo, San Juan deberá prepararse no solamente para una economía más grande, sino también para una provincia con nuevas necesidades laborales, urbanas y de infraestructura.
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